{"id":587,"date":"2023-01-27T16:26:31","date_gmt":"2023-01-27T16:26:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/?p=587"},"modified":"2023-09-07T14:09:06","modified_gmt":"2023-09-07T20:09:06","slug":"una-obra-maestra-hecha-a-mano-pinocho-de-guillermo-del-toro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/2023\/01\/27\/una-obra-maestra-hecha-a-mano-pinocho-de-guillermo-del-toro\/","title":{"rendered":"Una obra maestra hecha a mano: Pinocho de Guillermo Del Toro"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.20.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-22px||-31px|||\u00bb custom_padding=\u00bb2px||4px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.20.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb6px||6px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.20.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_button button_url=\u00bbhttps:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/012_Medicina-y-cine_Pinocho-de-Guillermo-Del-Toro_Garcia.pdf\u00bb url_new_window=\u00bbon\u00bb button_text=\u00bbVer PDF\u00bb button_alignment=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.20.1&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_button=\u00bbon\u00bb button_text_size=\u00bb15px\u00bb button_text_color=\u00bbrgba(255,255,255,0.75)\u00bb custom_margin=\u00bb-100px||||false|false\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_button][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb16px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row column_structure=\u00bb3_4,1_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb100%\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb3_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.19.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.20.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font=\u00bb|300|||||||\u00bb text_text_color=\u00bb#111111&#8243; text_font_size=\u00bb17px\u00bb text_line_height=\u00bb1.8em\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb text_orientation_tablet=\u00bbjustified\u00bb text_orientation_phone=\u00bbleft\u00bb text_orientation_last_edited=\u00bbon|phone\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>A manera de pre\u00e1mbulo, dejen contarles que nunca he visto completa la adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica cl\u00e1sica de <em>Pinocho<\/em>, producida por Disney en 1940. Tendr\u00eda yo unos cuatro o cinco a\u00f1os cuando mis padres me llevaron a verla. El asunto me result\u00f3 demasiado traum\u00e1tico. Para cuando Pinocho era convertido en burro junto a otros ni\u00f1os mal portados, me di por vencido y comenc\u00e9 a berrear. No hubo forma de calmarme. Ante el esc\u00e1ndalo provocado por m\u00ed, mis padres tomaron la sabia decisi\u00f3n de sacarme del cine.<\/p>\n<p>Sirva esa an\u00e9cdota para ilustrar que la historia de Pinocho \u2013al menos, la creada por Disney\u2013 tiene mucho de crueldad. Y es que el propio Carlo Collodi, el autor de la historia original abund\u00f3 en detalles crueles, llegando incluso a matar a su personaje principal. Como era un relato por entregas, el clamor popular lo hizo revivir a Pinocho para subsecuentes aventuras.<\/p>\n<p>Ahora el mexicano Guillermo del Toro, en colaboraci\u00f3n con Mark Gustafson, se ha encargado de adaptar nuevamente el cuento de Collodi de una forma por dem\u00e1s original. (Curiosamente, poco antes del estreno de esta celebrada versi\u00f3n hubo dos adaptaciones directamente anteriores: la perpetrada por el italiano Matteo Garrone en 2019, con el insufrible Roberto Benigni como Geppetto. Y una tambi\u00e9n de Disney, de acci\u00f3n viva, dirigida por Robert Zemeckis en 2022, en la cual Tom Hanks interpreta a Geppetto.\u00a0 Esta segunda fue masacrada por la cr\u00edtica y a la italiana le fue marginalmente mejor.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1800_0030_Q_FP_RD-2-scaled.jpg\u00bb title_text=\u00bbGuillermo del Toro&#8217;s Pinocchio\u00bb _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb|32px||32px||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font=\u00bb|300|||||||\u00bb text_font_size=\u00bb17px\u00bb text_line_height=\u00bb1.8em\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>El panorama no era favorable a otra versi\u00f3n dirigida por un mexicano. No en balde, Del Toro se la pas\u00f3 quince a\u00f1os tratando de levantar el proyecto de hacerla con animaci\u00f3n de stop motion. Fue hasta que la plataforma Netflix le dio luz verde que esa intenci\u00f3n se pudo llevar a cabo.<\/p>\n<p>El resultado est\u00e1 a la vista. Del Toro junto con el coguionista Patrick McHale han ideado una versi\u00f3n diferente de Pinocho, seg\u00fan la cuenta el elegante grillo escritor llamado Sebastian J. Cricket. La acci\u00f3n tambi\u00e9n se sit\u00faa en Italia, pero durante el r\u00e9gimen fascista de Benito Mussolini. Y se plantea que Geppetto tuvo un hijo de carne y hueso, Carlo, que muri\u00f3 durante un bombardeo accidental. La p\u00e9rdida del ni\u00f1o es insoportable para el viejo carpintero que, durante el delirio de una borrachera, se dedica a elaborar un tosco sustituto de madera. (No es este el mu\u00f1eco tierno de Disney con su sombrero tirol\u00e9s. Este Pinocho est\u00e1 hecho de palos no pintados, apenas articulados). Aqu\u00ed tambi\u00e9n es un hada del bosque la que, compadeciendo a Geppetto, le otorga a su creaci\u00f3n una vida propia. La personalidad de Pinocho tambi\u00e9n se aleja del modelo Disney. Este es un \u201cni\u00f1o\u201d alocado, curioso e irreverente que cuestiona su entorno.<\/p>\n<p>De ah\u00ed en adelante, Del Toro y McHale se toman muchas libertades con relaci\u00f3n al relato original (y sus diferentes versiones). Ahora el due\u00f1o del circo se llama Volpe (zorro en italiano) y \u00e9l se encargar\u00e1 de explotar a Pinocho como su principal atracci\u00f3n: una marioneta sin hilos. El conde tiene a una mascota, un chango llamado Spazzatura, que se volver\u00e1 c\u00f3mplice de Pinocho. Por supuesto, el oportunismo de Volpe lo lleva a presentarle a su estrella a Mussolini en persona. Pero Pinocho hace lo posible por insultar a Il Duce (el mu\u00f1eco lo llama \u201cIl Dolce\u201d) con un humor escatol\u00f3gico. Como resultado, \u00e9l es ejecutado. Si bien es la segunda vez que muere \u2013antes lo atropell\u00f3 un cami\u00f3n\u2014 la hermana del hada le da la oportunidad de resucitar mientras se cumplan ciertas reglas.<\/p>\n<p>El que fuera el campamento de castigo para ni\u00f1os desobedientes, las minas de sal se transforman aqu\u00ed en un centro de reclutamiento fascista para combatir en la guerra. Y la ballena que engulle a Geppetto no es tal, sino un pez monstruoso, un caz\u00f3n, que nada en un mar sembrado de minas explosivas.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/0700_0020_VF_Fin_V2_RD-scaled.jpg\u00bb title_text=\u00bbGuillermo del Toro&#8217;s Pinocchio\u00bb _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb|32px||32px||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font=\u00bb|300|||||||\u00bb text_font_size=\u00bb17px\u00bb text_line_height=\u00bb1.8em\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>El cambio m\u00e1s importante viene al final. Porque Pinocho no se convierte en un ni\u00f1o de carne y hueso, sino que permanece siendo un mu\u00f1eco en una emotiva reflexi\u00f3n sobre lo que separa a la vida de la muerte. No ahondar\u00e9 m\u00e1s en el final de la pel\u00edcula, para no arruinar la sorpresa al lector que no la haya visto a\u00fan.<\/p>\n<p>Resulta evidente que para Del Toro se trat\u00f3 de una labor amorosa la realizaci\u00f3n de Pinocho. Para ello reclut\u00f3 a un verdadero ej\u00e9rcito de animadores internacionales, que incluye a una segunda unidad de animadores mexicanos. O m\u00e1s bien, animadores de Guadalajara provenientes del llamado Taller del Chucho (que no es una persona llamada Jes\u00fas. Chucho aqu\u00ed significa perro). Esa unidad fue dirigida por el talentoso Ren\u00e9 Castillo, un pionero de la animaci\u00f3n tapat\u00eda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan puede verse en el corto exhibido tambi\u00e9n en Netflix, Handcarved Cinema (Cine tallado a mano), el <em>stop-motion<\/em> de calidad implica un trabajo esforzado y minucioso de mover milim\u00e9tricamente a los diferentes mu\u00f1ecos para lograr algo aproximado a la vida misma. Del Toro ha filmado a su Pinocho con el mismo virtuosismo formal de sus pel\u00edculas de acci\u00f3n viva. Eso llega incluso a hacernos olvidar, como espectadores, que estamos viendo una pel\u00edcula animada. La notable fotograf\u00eda de Frank Passingham tambi\u00e9n busca sombras, texturas y matices que le dan ese aspecto de realidad filmada. El mar parece mar, el bosque parece bosque\u2026 y as\u00ed sucesivamente.<\/p>\n<p>Tem\u00e1ticamente, Pinocho es coherente con la visi\u00f3n que Del Toro ha imprimido a lo largo de su filmograf\u00eda. Sobre todo, la paternidad se expresa como un tema recurrente en su obra. Seg\u00fan \u00e9l mismo ha afirmado, \u201cEn \u00faltima instancia, y de una manera extra\u00f1a, la mayor\u00eda de mis pel\u00edculas tratan sobre mi padre\u2026 \u00a1No es que \u00e9l fuera un tallador de madera o que me rechazara como un primer prototipo!\u201d. (Dice mucho que Pinocho est\u00e9 dedicada a su padre y madre. \u00c9l falleci\u00f3 antes de la filmaci\u00f3n y ella el d\u00eda mismo del estreno mundial de la pel\u00edcula en el festival de cine de Londres).<\/p>\n<p>Otro aspecto que relaciona a Pinocho con obras anteriores de Del Toro es el contexto hist\u00f3rico de un conflicto que le confiere un significado especial. As\u00ed, se recuerda que sus pel\u00edculas habladas en espa\u00f1ol, El espinazo del diablo (2001) y El laberinto del fauno (2006), fueron situadas respectivamente durante la guerra civil espa\u00f1ola o sus postrimer\u00edas. No fue un capricho el escoger el per\u00edodo de Mussolini para escenificar la historia de Pinocho, cuando hoy existen tantos gobiernos de derecha que coquetean con el fascismo. Para no ir m\u00e1s lejos, en la propia Italia, la primera mujer que gobierna el pa\u00eds, Giorgia Meloni, es una pol\u00edtica de ultraderecha que a\u00f1ora los tiempos de Mussolini.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/0950_0113_CMP_comp_output_v002.196971-scaled.jpg\u00bb title_text=\u00bbGuillermo del Toro&#8217;s Pinocchio\u00bb _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb|32px||32px||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font=\u00bb|300|||||||\u00bb text_font_size=\u00bb17px\u00bb text_line_height=\u00bb1.8em\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Otro tema que suele aparecer en las pel\u00edculas de Del Toro es el catolicismo. Es la imagen de un Cristo tallado en madera por Geppetto para la iglesia del pueblo la que atestigua la sensible muerte de Carlo. (Es significativo, tambi\u00e9n, que el carpintero nunca consiga terminar la efigie). Pinocho mismo ser\u00e1 temporalmente crucificado por Volpe. Y ser\u00e1 rechazado por la iglesia cat\u00f3lica \u2013o sus feligreses- cuando intenta asistir a su primera misa. Un mu\u00f1eco de madera animado no es aceptado como normal por la parroquia.<\/p>\n<p>Pinocho no es s\u00f3lo el primer largometraje animado de Del Toro. Es tambi\u00e9n su primer musical. Por suerte, el encargado de componer la partitura y la m\u00fasica de las canciones fue el brillante Alexandre Desplat, con quien el cineasta ya hab\u00eda colaborado con anterioridad en la serie Trollhunters (2016) y en La forma del agua (2017). No se me ocurre otro compositor que pudiera crear melod\u00edas dignas de un cl\u00e1sico musical de Broadway.<\/p>\n<p>En efecto, el mismo Desplat ha afirmado: \u201cNo busc\u00e1bamos canciones pop como las que se escriben hoy, porque el anacronismo hubiese sido muy chocante. Se trata de algo m\u00e1s cl\u00e1sico: una canci\u00f3n que podr\u00eda haber sido compuesta entre las d\u00e9cadas de 1920 y 1960\u201d.<\/p>\n<p>El talento actoral en el doblaje de la cinta tambi\u00e9n es meritorio de elogio. Provenientes varios de ellos del Reino Unido \u2013David Bradley (Geppetto), Ewan McGregor (Sebastian J. Cricket), el ni\u00f1o Gregory Mann (Pinocho), Tilda Swinton (las hadas)- los personajes tienen un curioso acento brit\u00e1nico, que contrasta con el entorno italiano. Una de las voces m\u00e1s memorables es la del austriaco Christoph Waltz, que le brinda al villano Volpe una untuosidad mal\u00e9vola. No olvidemos al neoyorquino Ron Perlman como el personaje llamado Podest\u00e1, el fascista del pueblo, puesto que el actor es el fetiche del director, apareciendo en seis pel\u00edculas suyas hasta la fecha.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1650_0010_VF_Fin_V2_RD-scaled.jpg\u00bb title_text=\u00bbGuillermo del Toro&#8217;s Pinocchio\u00bb _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb|32px||32px||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font=\u00bb|300|||||||\u00bb text_font_size=\u00bb17px\u00bb text_line_height=\u00bb1.8em\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Ciertamente, la capacidad de convocatoria de Del Toro ha sido fundamental en atraer a tantos nombres en el reparto. El hecho de que la australiana Cate Blanchett, ganadora de dos premios Oscar (si no es que tres, para cuando esto salga publicado) se haya interesado en emitir solamente los chillidos de un chango tuerto como Spazzatura, habla muy bien de dicha capacidad.<\/p>\n<p>Nunca ha sido m\u00e1s cierto que el cine es un trabajo de equipo. La enorme lista de cr\u00e9ditos de Pinocho, con docenas de nombres en los cr\u00e9ditos de animaci\u00f3n, es prueba de ello. Y con el perd\u00f3n de Mark Gustafson, que tiende a ser olvidado, el hombre que orquest\u00f3 todo ese talento reunido para dar forma a su singular visi\u00f3n fue Guillermo del Toro.<\/p>\n<p>Pinocho confirma lo que Del Toro ha repetido una y otra vez. La animaci\u00f3n no es un g\u00e9nero hecho s\u00f3lo para ni\u00f1os. Es una forma art\u00edstica que se merece el mayor de los respetos.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font=\u00bb|300|||||||\u00bb text_text_color=\u00bb#111111&#8243; text_font_size=\u00bb15px\u00bb text_line_height=\u00bb1.8em\u00bb text_orientation=\u00bbjustified\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Sugerencia de Citaci\u00f3n:<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Garc\u00eda-Tsao L., Una obra maestra hecha a mano: Pinocho de Guillermo Del Toro, <em>Medicina y Cultura<\/em>, Vol. 1 No. 1, mc23a-12. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.22201\/fm.medicinaycultura.2023.1.1.12\">https:\/\/doi.org\/10.22201\/fm.medicinaycultura.2023.1.1.12<\/a><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_blurb title=\u00bbLeonardo Garc\u00eda Tsao\u00bb image=\u00bbhttps:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Garciia-Tsao.jpg\u00bb icon_placement=\u00bbleft\u00bb image_icon_width=\u00bb150px\u00bb content_max_width=\u00bb1100px\u00bb icon_placement_tablet=\u00bbleft\u00bb icon_placement_phone=\u00bbtop\u00bb icon_placement_last_edited=\u00bbon|desktop\u00bb _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb header_font=\u00bb||||||||\u00bb header_text_color=\u00bb#E09900&#8243; body_font=\u00bb|300|||||||\u00bb body_text_color=\u00bb#1c1c1c\u00bb body_font_size=\u00bb15px\u00bb body_line_height=\u00bb1.8em\u00bb custom_margin=\u00bb71px||35px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Ha escrito cr\u00edtica de cine para los diarios unom\u00e1suno, El Nacional y La Jornada; actualmente escribe una columna semanal en este \u00faltimo. Fue miembro fundador de la desaparecida revista Dicine, y ha escrito para Variety, Film Comment, Sight and Sound, Cahiers du Cin\u00e9ma, Cine, Im\u00e1genes, Cine Premiere, Nexos y Universidad de M\u00e9xico, entre otras revistas.<br \/>Ha escrito libros sobre los cineastas Orson Welles, Fran\u00e7ois Truffaut, Andr\u00e9i Tarkovski, Sam Peckinpah y Felipe Cazals y la actriz Diana Bracho para la Universidad de Guadalajara. Su libro m\u00e1s reciente es Guillermo del Toro: su cine, su vida y sus monstruos.<br \/>En diciembre del 2006 fue nombrado director de la Cineteca Nacional, cargo que ocup\u00f3 hasta 2010. Antes (1977-1989) se hab\u00eda desempe\u00f1ado en esa misma instituci\u00f3n como jefe del departamento de programaci\u00f3n.<br \/>Ha impartido cursos de cine en el Centro de Capacitaci\u00f3n Cinematogr\u00e1fica y en la Universidad Iberoamericana, entre otros centros educativos.<\/p>\n<p>[\/et_pb_blurb][et_pb_blurb image=\u00bbhttps:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/mail-2.jpeg\u00bb image_icon_width=\u00bb39%\u00bb icon_alignment=\u00bbright\u00bb _builder_version=\u00bb4.19.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Las im\u00e1genes son cortesia de Pimienta Films<\/p>\n<p>[\/et_pb_blurb][\/et_pb_column][et_pb_column type=\u00bb1_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.19.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_sidebar _builder_version=\u00bb4.19.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_sidebar][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leonardo Garc\u00eda Tsao<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":2624,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[14,101],"tags":[],"class_list":["post-587","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-medicina-y-cine","category-vol-1-no-1"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/PinochoDestacado.png","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/587","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=587"}],"version-history":[{"count":25,"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/587\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2646,"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/587\/revisions\/2646"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2624"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=587"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=587"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistamedicinaycultura.fmposgrado.unam.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=587"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}