Leer lo que no se dice: el legado de Lola Ancira y la salud mental
José Carlos Medina-Rodríguez

Resumen: Este artículo propone una lectura accesible del trabajo narrativo de Lola Ancira, autora mexicana que explora temas universales del ser humano mediante el cuento: la pérdida, la desesperación, entre otros, desde una postura de la narrativa del horror y la feminidad. En sus cuentos, Ancira escribe historias con personajes que permiten la autoidentificación en estas formas de malestar psíquico; su habilidad no solo radica en la experiencia como cuentista, sino en tratar temas difíciles de expresar, pero comunes en nuestra experiencia cotidiana. Dicho esto, el objetivo de este texto es mostrar cómo su literatura puede ayudar a comprender mejor la salud mental y los vínculos humanos.

Palabras clave: Lola Ancira, literatura, cuento, arte mexicano, salud mental.

Introducción

El cuento es un vehículo literario, de corte breve y con decenas de géneros relacionados. Además, es considerado como una de las aplicaciones de la literatura más complicadas de crear, considerando el cumplimiento normativo de una estructura sólida y de desarrollo de personajes con la limitación de este medio en términos de su longitud. Dicho ello, entre sus géneros, se encuentra el horror, aludiendo a los miedos existenciales del ser humano, y el gótico, que hace uso de estos para ofrecer una estética literaria tenebrosa, ambivalente y en ocasiones sobrenatural. Ahora, hay cuentos que inquietan no por su horror, sino por reflejar algo más cercano a nuestra cotidianeidad: los silencios incómodos, las miradas indiferentes de los otros, y la desesperación de lo impredecible. En este marco contextual, Lola Ancira no necesariamente escribe solo sobre el miedo existencial, sino sobre un malestar explícito e implícito en nuestra vida diaria: las pérdidas, el anhelo del apego a los demás y los malestares profundos que surgen de estos elementos.

La trayectoria de Lola Ancira incluye múltiples compilaciones de cuentos de su autoría y antología, entre las cuales destacan: Tusitala de óbitos (2013); El vals de los monstruos (2018); y Tristes sombras (2021). Ancira no explica directamente el sufrimiento en lo escrito de su cuerpo literario; lo sugiere con delicadeza, feminidad y lo espeluznante, demostrando cómo sus personajes se rompen silenciosamente o aprenden lecciones imprescindibles para la vida a través de la tragedia.

Cuentos para entender la mente

De alguna manera, leer a Ancira es similar a mirarse en un espejo fragmentado. Es decir, sus cuentos no pretenden ser comprendidos en una primera lectura; se presentan a través del uso de herramientas literarias que juegan con el tiempo, la ambigüedad o con finales abiertos que incentivan a la imaginación del lector al mismo tiempo que evocan los miedos prototípicos de la humanidad. Destaca que, la experiencia lectora no ofrece consuelo inmediato, un recordatorio álgido de nuestras vidas y el deseo de tenerlo ante las desdichas de estas, pero sí empatiza con el lector mediante el uso de una resonancia emocional profunda. Dicho de otra forma, quienes atraviesan momentos difíciles pueden encontrar en sus relatos una compañía silente, pero que permite descubrir palabras para describir un dolor hasta entonces indefinible.

La literatura como reflejo de la mente y su salud

Aunque Ancira no aborda sus temas necesariamente desde la perspectiva médica, algunos de sus textos hablan explícitamente sobre la salud mental, desde lo que no es sintomático (como la pérdida, la tristeza, o la culpa) hasta lo psicopatológico escrito de manera implícita. Cuentos como los suyos, especialmente en tiempos de desestigmatización de la salud mental y la violencia hacia la mujer, son particularmente relevantes, ya que la literatura de Ancira ofrece un espacio seguro para explorar nuestras mentes sin didactismos. Además, también recuerdan que la vulnerabilidad del cuerpo y mente es universal, y que merece ser narrada con respeto y sensibilidad.

Leer como acto de cuidado

Dicho lo anterior, la lectura, bajo algunas posturas, puede posicionarse como una forma de cuidado de la salud y de la mente. No terapéutica en sentido estricto, sino como atención valiosa hacia la experiencia del uno-mismo y del otro. Por ello, los cuentos de Ancira no explotan el sufrimiento, sino que lo transforman en imágenes y estructuras narrativas que nos enseñan mediante lo prohibido, espantoso y, sobre todo, doloroso.

Al igual que en una consulta médica en que la escucha atenta es clave, los escritos de esta autora requieren paciencia. Cada cuento es una invitación a comprender mejor cómo se vive el sufrir, cómo se transforma y cómo permanece en la memoria; no necesariamente con connotación negativa. Lejos de ello, bajo un marco ético, con eje moral, a lo relativo a construir una identidad más estructurada que hace frente a la incertidumbre de la zozobra existencial.

Como paralelismo, en los consultorios se buscan diagnósticos para establecer tratamientos. En el escritorio de Ancira, se buscan espacios para describir aquello que abiertamente se expresa. Leerla puede ofrecer una nueva perspectiva tanto a profesionales de la salud como a cualquier persona deseosa de entenderse a sí misma y a los demás. Por ende, la literatura no es aquí más que un vehículo para comprender una manera diferente de nuestra realidad; cierro mencionando que Lola Ancira nos recuerda que algunos dolores resuenan mejor en la intimidad del silencio.

Conclusiones

Lola Ancira es una escritora mexicana, versada en diversas técnicas, y especialista en cuentos de horror gótico bajo la mirada femenina. Sus historias nos ofrecen una oportunidad para comprender a la salud mental desde la literatura; transformando la vulnerabilidad humana en una experiencia que invita al lector a reflexionar y sentir sin barreras. Sus obras no buscan soluciones para comprenderse a uno mismo en la inmediatez, sino que abren invitación para explorar la experiencia personal desde la sensibilidad estética del horror y el miedo existencial que lo acompaña. Finalmente, se aprovecha para mencionar a mujeres cuentistas contemporáneas latinoamericanas e internacionales como Mariana Enríquez, Mónica Ojeda, Shirley Jackson y Charlotte Perkins Gilman, ampliando así nuestro horizonte literario y teniendo más oportunidades para estudiar la medicina y la cultura.

Sugerencia de citación:
Medina-Rodríguez, J.C. (2025, septiembre). Leer lo que no se dice: el legado de Lola Ancira y la salud mental. Medicina y Cultura, 3(2), mc25-a19.  https://doi.org/10.22201/fm.medicinaycultura.2025.3.2.19

José Carlos Medina-Rodríguez

Es médico cirujano, especialista en psiquiatría, con alta especialidad en neuropsiquiatría y maestrante de filosofía de las ciencias. Actualmente se desempeña como investigador clínico en el área de paidopsiquiatría del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.

Unidad de Fomento a la Investigación, Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, Ciudad de México, México.

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-0874-3525

Contacto: jcmedinar@saludmental.icu

Lecturas recomendadas

Ancira, L. (2013). Tusitala de óbitos. Pictographia Editorial.

Ancira, L. (2018, 2020). El vals de los monstruos. Múltiples editoriales y Fondo Blanco.

Ancira, L. (2021). Tristes sombras. Paraíso Perdido Editorial.

Enríquez, M. (2009). Los peligros de fumar en la cama. Anagrama.

Jackson, S. (1962). Siempre hemos vivido en el castillo. Valdemar.

Perkins-Gilman, C. (1892). El empapelado amarillo. Diversas ediciones.

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